
No habrá respaldo catalán a un nuevo Plan Hidrológico Nacional que resucite el trasvase del Ebro. Ayer lo deslizó el portavoz del Gobierno, Francesc Homs, y hoy lo ha confirmado el presidente, Artur Mas. Las alertas están encendidas en Cataluña desde que el pasado miércoles el ministro de Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, apostara en el Congreso para resucitar el modelo de los trasvases. "Volver al PHN trasvasando agua del Ebro en este momento es una auténtica animalada. Recuperar todo aquello tal y como se diseñó en ese momento no tiene ningún sentido", ha advertido Mas en una entrevista en Catalunya Ràdio. Homs fue más comedido ayer, cuando pidió esperar a ver la letra pequeña de la propuesta de Cañete, muy inconcreta, aunque ya reconoció que el Gobierno catalán actuaría de manera "diferente" de cuando se planteó el PHN original, en 2001. Josep Antoni Duran i Lleida, durante la campaña electoral, ya dejó claro que CiU rechazaría cualquier intento de recuperar el trasvase del Ebro.
Mas ha aclarado que, si el Gobierno pone sobre la mesa de nuevo el traslado de agua del Ebro a otras cuencas hídricas, la Generalitat pondrá en valor su reivindicación de "siempre", el trasvase del Ródano. "¿Queréis agua? Vayamos a Europa a buscar el agua que está disponible, que es el agua del Ródano. Este agua servirá para Cataluña, Valencia, Murcia, y la parte norte de Andalucía", ha reclamado. Las palabras de Cañete han reabierto la guerra del agua entre las comunidades. Las tierras del Ebro, con los alcaldes y la Plataforma por la Defensa del río en la cabeza, están alerta para que no resucite el trasvase. CiU no quiere repetir sus errores de 2001. En una situación similar a la actual (los nacionalistas con minoría en Cataluña y el PP gobernando en mayoría absoluta), respaldaron el trasvase, algo que soliviantó a las comarcas del Ebro. Los nacionalistas perdieron parte de sus apoyos electorales, votos que desembocaron en la pérdida del Gobierno catalán, en 2003.
El presidente catalán confía en encontrar del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, una actitud diferente de la que Jordi Pujol tuvo de José Maria Aznar. Tras la primera reunión entre Mas y Rajoy, el catalán ha podido cerciorarse que el presidente "no es" como Aznar, por lo que confía en que el Gobierno tenga "gestos" hacia Cataluña. Aunque el líder de CiU sabe que las deudas que el Estado tiene con la Generalitat no se devolverán inmediatamente: "El Gobierno central aún está ahogado porque están empezando a trabajar. Les doy un margen de confianza, pero no soy ingenuo". Mas ha puesto en valor la actitud leal de CiU hacia el Gobierno como paso necesario para obtener beneficios, aunque tiene reservas. "Yo en estos momentos hago de campesino: ahora sembramos y no sabemos si recogeremos el fruto o no porque puede haber una helada muy fuerte". El presidente catalán, pese a su confianza a Rajoy, ha admitido que es prudente porque es "un gato escaldado".
EL PAIS 3/2/2012