En esta nueva aventura, el gato más famoso del mundo, y el más vago, caprichoso y divertido, viaja a inglaterra para vivir una particular versión del popular cuento El príncipe y el mendigo. Garfield vuelve y lo hace para provocar el caos en el Reino Unido. Y es que, nuestro protagonista va a cruzar el charco (con su colega canino Odie) para sorprender a su dueño, Jon Arbuckle (Breckin Meyer), quien está en Londres para pedir en matrimonio a su novia, la veterinaria Liz Wilson (Jennifer Love Hewitt).
Además, el felino ha cambiado su sitio con Prince, un gato de familia real que acaba de heredar un castillo. Ahora el castillo es de Garfield y como si se tratara de una nueva y disparatada versión de El príncipe y el mendigo, el protagonista se encuentra en un hogar donde es tratado a cuerpo de rey, tiene un mayordomo y un grupo internacional de sirvientes y vasallos de cuatro patas. Pero hay un problema: Lord Dargis, que es el siguiente en la línea de sucesión, quiere que Garfield desaparezca del mapa. Hace dos años, Garfield, el personaje de las tiras cómicas más popular del mundo saltó al cine en una película que mezclaba animación por ordenador y acción real. El film se convirtió en un gran éxito de taquilla, tanto en cine como posteriormente en vídeo.
El productor John Davis (Doctor Dolittle) considera que «ya era hora de que Garfield se convirtiera en una gran estrella del cine. No importa si tienes cinco años o cincuenta; todo el mundo puede sentirse identificado con él en un momento dado». Además, el creador de Garfield, Jim Davis, se mostró encantado de ver cómo su creación se convertía en un fenómeno cinematográfico internacional. «Creo que Garfield es popular entre personas de todas las edades por varias razones. Es un animal muy físico cuando se trata del humor, y eso es algo que los chicos adoran. Los adolescentes se identifican con su desprecio hacia la autoridad; es como su propio gato. Y para los adultos, mitiga nuestra culpa respecto a pequeñas debilidades como el comer en exceso, el dormir en exceso, el ser un vago o no tener ninguna motivación. Él tiene el coraje de decir y hacer un montón de cosas que nosotros no podemos. Así que, en cierta manera, habla por nosotros».
Película que representa uno de los proyectos más ambiciosos del cine francés, una especie de Top Gun a la europea que protagoniza Benoît Magimel, actor que ha demostrado su versatilidad en títulos como La pianista, La flor del mal, Los ríos de color púrpura 2 y La dama de honor. Dirigida por Gérard Pirès (Taxi) la película narra las aventuras de un grupo de pilotos y está repleta de espectaculares escenas aéreas reales, es decir, sin recurrir a efectos digitales ni maquetas 3D. El film, que contó con la ayuda de las Fuerzas Aéreas Francesas, incluye varias secuencias de vuelos sobre París, algo nunca visto antes en una pantalla.
Comedia alemana que narra las aventuras de un joven hijo de inmigrantes turcos que sueña con convertirse en director de cine y su ídolo es nada menos que Bruce Lee. Comedia alemana cuyo argumento gira en torno a la figura de Ibo, joven turco de segunda generación en Hamburgo, imaginativo y gran admirador de Bruce Lee, cuyo sueño es ser director de una película de Kung Fu en Alemania, pero debe conformarse con rodar un spot para el restaurante de kebab de su tío, anuncio que sorprendentemente hace de él toda una celebridad en el barrio. Sin embargo, su vida dará un giro radical cuando su novia alemana le comunica que está embarazada, sus padres le echan de casa porque la madre de su futuro nieto no es turca y, además, el protagonista tiene pánico a ser padre y tener que cambiar pañales, así que su novia le deja.
Sólo le quedan sus colegas y el spot, pero tampoco en esos asuntos las cosas le marchan excesivamente bien. La película ganó el Premio del Público en el 7º Festival de Cine Alemán de Madrid (2005) y el Premio Europa del Festival de Cine Europeo de Sevilla, habla de la lucha de los inmigrantes para mantener su propia identidad en tierra extranjera y de la lucha de las nuevas generaciones por integrarse en el país adoptado. Definida como una “loca comedia” donde tiene cabida hasta la mafia, la cinta tiene como guionista al director Faith Akin, premiado en diversos festivales por su dura película Contra la pared y que estrenó hace unas semanas el documental Cruzando el puente. Los sonidos de Estambul. Kebab Connection abrió la Séptima edición del Festival de Cine Alemán, que se celebró en Madrid entre los días 7 y 11 de junio. Según declaró en su momento la organización del certamen: «la película define perfectamente el leitmotiv de esta edición: Orientación.
Por una parte, porque el festival ofrece una orientación hacia donde se dirige el cine a través de las nuevas generaciones, que poco a poco salen de la sombra del antiguo cine de autor alemán. Por otra, orientación también en su sentido más literal, el que hace referencia a oriente, por la riqueza que ha ido adquiriendo la cultura alemana gracias al encuentro con otras culturas europeas. La figura del turco-alemán Fatih Akin, uno de los cineastas más conocidos y premiados de esta nueva generación de directores alemanes, es el prototipo perfecto de otros muchos autores que viven su misma situación».
La séptima película de M. Night Shyamalan sigue la línea de otros films suyos como El protegido y El bosque. Como si un cuento de hadas se tratase, el director nos ofrece la increíble aventura de un modesto conserje en un edificio de apartamentos (Paul Giamatti) que un día descubre en la piscina de la finca una especie de hada (Bryce Dallas Howard, descubierta en El bosque) que pretende salir de nuestro mundo y regresar al suyo, que no es otro que el universo de los cuentos. Pero las terribles criaturas que viven allí no están dispuestas a dejarla volver. Esta situación convertirá al portero en un improvisado héroe.
Debut en la dirección de la guionista Jessica Bendinger (La verdad sobre Charlie, Aquamarine). Para su primera película, un drama deportivo ambientado en el mundo de la gimnasia femenina escrito por ella, la cineasta ha contado con la veteranía de Jeff Bridges y la juventud de la canadiense de 23 años Missy Peregrym (de las series Dark Angel y Smallville) que debuta en el cine tras un papel sin acreditar en Catwoman. Peregrym interpreta a una chica de 17 años muy rebelde forzada a ingresar en una elitista academia de gimnasia femenina dirigida por el legendario entrenador Burt Vickerman (Bridges). El espíritu rebelde de la joven pronto choca con la normativa de la escuela creándose amigos y enemigos en el camino. Pero la protagonista se encuentra con una sorpresa al descubrir un aliado en el entrenador, y aprende que el respeto es un camino de dos direcciones. La campeona olímpica Carly Patterson hace un cameo.
Película en la que se relata la historia del vuelo 93 de United Airlines, el cuarto avión secuestrado el día que tuvo lugar el peor ataque terrorista jamás perpetrado en territorio estadounidense: el 11-S. La película recrea el fatal vuelo del avión en tiempo real, desde el despegue, pasando por el secuestro, hasta el momento en que los pasajeros se dan cuenta de que forman parte de un plan de ataque perfectamente coordinado. En ese sentido, el film intenta entender el miedo y las valientes decisiones de esas personas que, en 90 minutos, pasaron de ser meros pasajeros de un avión a convertirse en íntimos aliados enfrentados a una situación impensable.
Cinco años después, para muchos ha llegado el momento de que los grandes cineastas indaguen en los dramáticos hechos del 11-S. Y el primero ha sido el inglés Paul Greengrass (Bloody Sunday/Domingo sangriento, El mito de Bourne) y lo hace en una película que no dejará indiferente a nadie. Dado que no existe un informe exacto que describa el secuestro y la reacción de los rehénes con suficiente detalle, el director improvisa con gran cuidado algunos de los hechos con un reparto coral de actores desconocidos que interpretan a sus equivalentes reales. Greengrass considera que el 11-S «de un modo u otro, cambió el curso de nuestra vida para siempre» y por eso ha hecho la película. «Hay muchas maneras de encontrar un significado a lo que ocurrió, sobre todo cuando se acerca su quinto aniversario. Hago películas y creo que también tienen un pequeño papel en todo esto. Por eso he rodado una película acerca del Vuelo 93».
La historia se centra en los pasajeros, los secuestradores y los controladores aéreos. «El terrible dilema al que se enfrentaron los pasajeros del Vuelo 93, es la misma pregunta que nos hacemos desde entonces. ¿Esperamos que todo se resuelva por sí solo o atacamos? ¿Atacamos antes de que nos ataquen? Pero, ¿cuáles serán las consecuencias si lo hacemos?». A la hora de llevar al cine esta terrible historia, el director podía haber elegido varios caminos, todos ellos polémicos. «Desde el mayor respeto hacia las personas que prefieren que los acontecimientos del 11-S sean sacrosantos, defiendo mi derecho a explorarlos y a hablar de ellos en el medio que elija, en este caso, una película, recordando mi anterior trabajo (Domingo sangriento) en el que exploré el impacto del terrorismo en los individuos y en la sociedad, además de reconocer que cualquier película solo puede justificarse a sí misma. Si la película que he rodado es auténtica y poderosa, se justificará por sí sola ante los espectadores. De no ser así, habré fracasado».
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