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Dieta Rápida
"Comida rápida" es la traducción exacta al castellano de la inglesa
"Fast Food". Comer deprisa no es un hecho excepcional en una
vida
en la que prácticamente todos y todo lo hacemos deprisa, ¿por qué
entonces traducimos muchas veces "Fast Food" por "Comida
Basura"?.
¿Qué se esconde detrás de una hamburguesa? ¿Por qué está
desaconsejada este tipo de comida? ¿Qué hay de verdad y de mentira
en la mala prensa de la "Fast Food"?
El "sandwich" no es, desde luego, un invento reciente.
Como
tampoco lo son los castellanizados "emparedados" o los comerciales
"bocadillos". Comer "de tapas", picar o "ir de
raciones". ¿Existe un
catálogo de alimentos "fast food"?
La voz "fast food" nace en Norteamérica como respuesta
a una serie
de hábitos alimenticios que la sociedad ha ido adquiriendo en los últimos
años y que se encuentran íntimamente relacionados con un estilo peculiar
de vida. Aunque en un primer momento los puntos característicos de este
estilo de vida se asociaron a determinadas profesiones (ejecutivos,
agentes de bolsa, ...), con el tiempo quedó sobradamente demostrado
que los "yuppies" no eran los únicos que sufrían el síndrome
"contrarreloj".
Paralelamente, la cultura "fast food" fue haciéndose
extensiva a todos los países del "mundo desarrollado" convirtiéndose
además, en suculento negocio exportable a otras partes del mundo no tan
desarrolladas. El estilo de vida fue catapultado a los altares cuando
las imágenes de un mundo rico y sin carencias se asociaron a la imagen
corporativa de una hamburguesería. La "fast food" había dejado
de ser una categoría alimenticia para pasar a ser una categoría filosófica.
Hoy somos perfectamente capaces de distinguir una serie de
iconos como característicos de esta cultura. Muchos de estos iconos tienen
que ver con la comida, otros no. En un intento de llegar a la raíz etimológica
de la "fast food" desnudándola de todos estos accesorios, ¿realmente
son "comidas rápidas" todos los alimentos típicos de la "fast
food"?, ¿existen otras comidas no asociadas a la "fast food"
que sin embargo podrían denominarse como "rápidas"?
Comida rápida podría decirse de cualquier receta gastronómica
cuyo tiempo de preparación es mínimo y que no requiere de ceremonias para
su degustación, de modo que el acto de "comer" puede reducirse
a su mínima expresión pudiéndose emplear el tiempo libre restante a otras
actividades. Con esta definición y como apuntábamos al principio, los
bocadillos, sandwichs, emparedados, pulguitas, etc... tendrían su sitio
en la "fast food", junto con las hamburguesas y pizzas tan representativas.
Por sí sola, la comida rápida no es mala o buena, más o menos
nutritiva o nociva. Comer un bocadillo o una hamburguesa un día que llega
no es contraproducente para la salud. Sí es peligroso acogerse a la "fast
food" volviendo a tomar esta expresión en su sentido cultural más
amplio. Es aquí donde se han disparado las voces de alarma y donde dietistas
y otros profesionales de la salud han comenzado una campaña de información
educativa que muestre a la población la cara más fea de la "vida
rápida".
La dieta "fast food" puede caracterizarse, desde
un punto de vista nutritivo, por:
- No ser equilibrada, potencian el consumo de
azúcares simples y las grasas saturadas en detrimento de otras substancias
como los hidratos de carbono complejos.
- Las frutas, legumbres, hortalizas y verduras
cumplen un papel absolutamente secundario, si no inexistente en muchos
casos, con la pérdida en cuanto a vitaminas, minerales y fibras, entre
otras substancias, que ello supone.
- Predominan las carnes, como base de cocina,
frente a los pescados, incrementándose así la ingesta de proteínas y grasas
de origen animal.
- La ingesta de lácteos es baja. Los postres
que se consumen suelen ser ricos en grasas, colesterol, aditivos...
Los estadios carenciales que provocan la falta de estos nutrientes
esenciales para el organismo, derivan en una pérdida de la salud que se
materializa en enfermedades como:
- Obesidad.
- Problemas cardiovasculares.
- Hipertensión.
- Anemias, etc.
Una de las grandes preocupaciones de los profesionales de
la salud es el calado que la cultura "fast food" tiene entre
los niños y los jóvenes. Estudios recientes demuestran el incremento de
casos de obesidad, problemas cardiovasculares, ... entre los componentes
de estos grupos de población. En EE.UU., entre un 15% y un 20% de los
escolares padecen principios de obesidad y en España, la cifra se aproxima
al 7%.
A la enfermedad en sí misma hay que sumarle, en el caso de
los más jóvenes especialmente, los problemas psicológicos consecuentes:
dificultades de relación social por rechazo, transtornos de la alimentación
como la bulimia o la anorexia nerviosa...
Como decíamos al principio, lo perjudicial para la salud no
es recurrir a una "comida rápida" un día determinado. Esto,
salvo prescripción médica diferente, es absolutamente inocuo. Lo perjudicial
para la salud es convertir en hábito la alimentación "fast food"
y, porque no decirlo, la cultura "fast" con todo lo que supone.
Detrás de esta cultura hay un negocio millonario que mueve,
sólo en España, cerca de 200.000 millones de pesetas al año y la cifra
va increscendo. En EE.UU., el 70% de la población come habitualmente en
establecimientos de "fast food". El régimen de franquiciado
que establecen la mayoría de las cadenas de "fast food" ha contribuido
a un crecimiento espectacular que arroja datos como el que nos dice que
una conocida hamburguesería cuenta con cerca de 20.000 establecimientos
repartidos por todo el mundo, que cada poco más de 12 horas se abre uno
nuevo en cualquier parte y que la facturación media anual por cada uno
de ellos es de aproximadamente 350 millones de pesetas. Unos números más
que apetitosos.
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