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Pelamos los membrillos y los cortamos en trozos, no muy grandes. Con el corazón de los cuatro membrillos, hacemos una muñequilla con un trapo blanco limpio, atándolo bien para que no se salgan. Lo ponemos en una cacerola junto con el azúcar, tres cucharadas por cada membrillo, el palo de canela, los clavos, y un poco de agua que los cubra. Lo dejamos hervir y retiramos cuando el membrillo esté tierno. Lo puede dejar en la nevera más de un mes, ya que no se estropea. Incluso está más bueno cuantos más días pasan.
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