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Podemos acepta apoyar por escrito la postura del Gobierno para Cataluña

Podemos está dispuesto a asumir la estrategia del PSOE en asuntos de Estado tan sensibles como Cataluña y la política exterior en un Gobierno de coalición. Este es el compromiso que Pablo Iglesias le trasladará a Pedro Sánchez en la reunión que mantendrán este martes, dos semanas antes de la primera votación de la investidura del presidente en funciones. La dirección de Podemos se compromete a no defender la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña. El socio prioritario de Sánchez no tendría problema en cerrar esta y otras exigencias por escrito. Pero no renuncia a estar en el Consejo de Ministros.

El argumento principal del PSOE para justificar un Gobierno en solitario, con Podemos como gran aliado, ya no es que entre ambas fuerzas no suman la mayoría absoluta en el Congreso. Desde hace días la mayor preocupación en La Moncloa y en Ferraz es el desgaste que provocaría un Ejecutivo de coalición con posiciones contradictorias, si no abiertamente enfrentadas, en cuestiones capitales como el conflicto territorial en Cataluña.

“No tenemos líneas rojas. Entendemos, por el peso de los votos, que el liderazgo dentro del Gobierno en la cuestión catalana lo tiene que tener el PSOE. Nosotros vamos a ser leales”, afirman en la cúpula de Podemos a EL PAÍS ante las recientes muestras de inquietud de los socialistas. El PSOE ganó las elecciones generales con 7,5 millones de votos (28,7%). Su tendencia fue al alza, pasando de 84 a 123 diputados. Unidas Podemos hizo el camino contrario, cayendo de 71 a 42 escaños (14,3%). Recibió 3,7 millones de votos, frente a los 5 millones de 2016.

“Con Podemos tenemos grandes discrepancias de fondo, por ejemplo en cómo resolver la crisis catalana”, dijo Sánchez de forma muy explícita el jueves pasado en una entrevista en Telecinco. El presidente en funciones recalcó que Podemos, a diferencia de los socialistas, “defiende el derecho de autodeterminación” como solución a la relación de Cataluña con el resto de España. Esta es una de las tesis que, según entienden en la dirección del PSOE, resumen las diferencias de fondo entre ambos socios. La consecuencia es que estas podrían complicar sobremanera la gestión diaria del Gobierno.

“Asumimos que nos exijan que tiene que haber garantías y que no puede haber oposición al Gobierno con Cataluña o la política exterior”, insisten al más alto nivel en Podemos en su compromiso de no cuestionar desde dentro del Ejecutivo a Sánchez. Para reforzar la credibilidad de su planteamiento aceptarían acordar los requisitos con el PSOE y ponerlos por escrito.

El choque potencial con Podemos en un asunto tan delicado y determinante como Cataluña para la estabilidad del país —como demuestra su influencia en la parálisis política de los últimos años— llevó a Sánchez a advertir también del riesgo de que una coalición diera paso a “dos Gobiernos en uno” en vez de presidir “un Gobierno con un mensaje coherente”. Un ejemplo reciente que ponen en el PSOE es el reciente fallo del Tribunal Constitucional que avala cómo se aplicó el artículo 155 de la Constitución en Cataluña en 2017. Podemos y sus confluencias votaron en el Senado en contra de la suspensión de la autonomía como freno al proceso independentista, una solución inédita en la democracia.

El partido de Iglesias también fue muy activo en la defensa de una consulta “legal y pactada” en los meses previos y posteriores al desafío independentista que llegó a su apogeo en el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. El programa de Podemos en las últimas elecciones generales contemplaba “un referéndum pactado” en el que la formación defendería “un nuevo encaje” para Cataluña en España. “La gestión viable del conflicto en Cataluña pasa por construir un proceso de reconciliación que permita el diálogo y llegar a acuerdos”, era la base de la que se partía en el programa electoral para el 28-A.

Podemos insiste en que este no sería un problema en un Gobierno en el que tuviese representación en el Consejo de Ministros. Esto es, la propuesta socialista de un Gobierno de “cooperación”, con cargos intermedios en la Administración como secretarías de Estado o direcciones generales, no cubre las expectativas. Tampoco el planteamiento que hizo Sánchez para que Podemos proponga a “independientes de reconocido prestigio” como ministros. “Somos independientes del Ibex 35”, fue la respuesta que Podemos formuló a través de su número dos, Irene Montero.

Otro riesgo en el horizonte, según remarcan en el círculo de confianza del presidente, es que la sentencia del procés, que se espera en los próximos meses, podría someter al Gobierno a una presión más fuerte todavía de la que se espera. Sobre todo en el caso de que hubiera fisuras en las reuniones de los viernes del Consejo de Ministros. La independencia de Cataluña era el principal problema para el 9,9% de los encuestados en el último barómetro del CIS. La crisis territorial se encuentra muy por debajo de inquietudes como el paro (62,5%), los políticos en general, los partidos y la política (32,1%), la corrupción y el fraude (25,7%) y los problemas de índole económica (25,4%), entre otros. Pero nadie duda en el Gobierno ni en los partidos de la oposición que con la sentencia del procés recobrará su relevancia pública.

Sánchez también hizo hincapié en la entrevista en Telecinco en que su socio preferente “ha votado en contra de la suspensión de presos electos en la Mesa del Congreso”. PSOE, PP y Ciudadanos suspendieron, con el voto en contra de los dos representantes de Podemos en el órgano rector del Parlamento, a Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull de todos los derechos y deberes correspondientes a la condición de diputado con efectos retroactivos a fecha de 21 de mayo. Montero, portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, justificó el rechazo señalando que la decisión correspondía al Tribunal Supremo debido a su “complejidad jurídica”.

Otra cuestión que incomoda mucho en el PSOE es la posibilidad de que Iglesias pudiera visitar a algunos de los líderes independentistas encarcelados a la espera de la sentencia del procés. Los precedentes ahí están. Iglesias acudió en junio del año pasado a la cárcel de Soto del Real (Madrid) a reunirse con el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, acusado de los delitos de rebelión y sedición. “La crisis catalana se debe solucionar por la vía política (...) No es sensato que en España tenga que haber presos políticos”, afirmó el líder de Podemos, que meses después, en octubre, se vio con Junqueras, líder de ERC, en la prisión de Lledoners (Barcelona). Allí trató de buscar apoyos a los Presupuestos. Los independentistas los tumbaron cuatro meses después. Podemos reitera que este tipo de reuniones no se producirían en el Ejecutivo. Esta era la esencia de la tribuna de Iglesias de la semana pasada en La Vanguardia, subrayan en su dirección.

El cierre de filas en política exterior también entraría dentro de la línea política que el PSOE fijaría en los temas de Estado. Una cartera que adquirirá mayor relevancia tras la elección de Josep Borrell, responsable de esta área en el Gobierno de Sánchez, como alto representante de Política Exterior de la UE. Diez años después de abandonar la primera línea de las instituciones europeas, España desempeñará uno de los puestos comunitarios más valorados. Una de las cuestiones más candentes será la crisis de Venezuela. “La situación política y económica es nefasta. No comparto algunas cosas que dije en el pasado”, reconoció Iglesias del país suramericano a finales de 2018. El líder de Podemos y el de IU, Alberto Garzón, tacharon de “golpe de Estado” la autoproclamación un mes después de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, como jefe de Estado.

Podemos confía en acabar con el recelo socialista a un Gobierno de coalición. El rol de la formación de Iglesias en ese Gabinete compartido no sería “simétrico” al del PSOE, aceptan los interlocutores consultados. La quinta reunión entre Sánchez e Iglesias desde el 28-A, prevista este martes al mediodía en el Congreso, aclarará qué está más cerca de cumplirse: el éxito de la investidura y la formación de Gobierno o la celebración de otras elecciones generales el 10 de noviembre.

El País 8/7/2019

 
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